Riccardo

Especialista de marketing en el sector turístico. Italiano de Milán, actualmente vivo en Barcelona. Me gustan el deporte y los viajes.

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El viaje para descubrir el noreste de Brasil comienza en la ciudad de Fortaleza, la ciudad más grande de la zona, punto de llegada de la mayoría de vuelos tanto internacionales como locales y ya en su un atractivo punto turístico. Los tres estados en el noreste de este país son Ceará, Piauí y Maranhao. Lo mejor es alquilar un coche para poderlos visitar en toda tranquilidad, a tu propio ritmo y descubriendo las joyas que esconden estas tres regiones del noreste de Brasil.

Saliendo de Fortaleza primero te encontrarás con las playas de Cumbuco, Paraipaba, Lagoinhae Fleixeiras para luego llegar a la primera parada de esta ruta por el noreste de Brasil: Guajiru, en el estado de Ceará. Estos pueblos son todos pequeños pueblos pesqueros, con gente tranquila, donde hay turismo, pero no un turismo de masas. Muy característicos de esta pueblo de pescadores son los barcos de pesca que descansan sobre la arena de la larga playa antes de salir de pesca, que son equipados con una sola vela: las “jangadas”. Las playas son ideales para actividades como kite surf, sand surf o locos paseos en quad. Lo que fascina la mayor de los turistas que llegan hasta aquí son los momentos del amanecer y del atardecer, que hay que vivir estrictamente en la playa: atmosfera única que te hacer sentir en conexión directa con el universo.

Guajiru

La siguiente parada de esta ruta por el noreste de Brasil es Jericoacoara, o Jerí, tal y como es apodada por los lugareños. Este es un lugar único en el mundo por dos razones: la primera es que se trata de un pequeño pueblo que consta de solo seis calles todas con suelo de arena. No hay asfalto aquí. Por otra parte, la existencia de la duna más famosa de Brasil para ver el atardecer, la Duna Por do Sol, por lo que es uno de los destinos turísticos más populares en esta parte del país. Y es justo en esta duna donde es posible presenciar el extraño fenómeno del rayo verde: un destello en el momento exacto en que el sol desaparece debajo del horizonte. Hay muchas personas que se reúnen en este hermoso lugar para ver el espectáculo y, después de los debidos aplausos, bajan a la playa para admirar a los bailarines de capoeira realizan uno de las bailes más evocadores al son de la música y con una copa en la mano.

Una vez abandonada Jericoacoara, se pasa por los pueblos de Tatajuba y Nueva Tatajuba (esta última es la reconstrucción ladrillo por ladrillo de la anterior que ha sido enterrada por el avance de las dunas de arena) y Camocin, antes de embarcarse para cruzar el delta del río. Para avanzar hacia la otra orilla del rio y la otra mitad del noreste de Brasil, de hecho, hay que subir el coche a barcazas que a veces son de motor, mientras que otras veces se desplazan de una orilla a la otra a fuerza de brazos.

Barreirinhas

En la zona entre Tatajuba y Camocin no se puede distinguir bien el límite entre tierra y mar, sobre todo una vez que estás en las dunas de arena que permiten admirar el panorama desde arriba. La vista de las aguas estancadas y el fuerte olor salado evocan pensamientos de los tiempos que se remontan a los descubrimientos de estas tierras lejanas y de su conquista.

Entonces llegamos a Parnaíba, donde es posible embarcarse en una navegación por el delta de un río muy emocionante. Esta ruta por el rio es muy interesante, sobre todo si te gusta la naturaleza, pues es posible divisar, en la densa vegetación de los manglares, diversos tipos de monos e iguanas de gran tamaño, así como los típicos cangrejos de colores de esta región.

Antes de llegar a Barreirinhas puedes hacer una parada en Caburé, una franja de arena blanca, entre el mar y el río Preguicas. En los pocos alojamientos de esta zona no hay ni GSM ni WI-FI: la electricidad se va a las 22 y por la mañana vuelve solo a partir de las 9. Estarás verdaderamente a solas con la naturaleza mientras disfrutas de paseos tranquilos en las vastas extensiones de arena, con a un lado el océano y en el otro el río, contorneado por la enmarañada vegetación de la selva.

Barreirinhas es el punto de partida para llegar al espectacular Parque Nacional de Lençóis Maranhenses donde encontrarás un paisaje único hecho de enormes dunas de arena que parecen alfombras que se alternan con lagunas de aguas verdes y cristalinas. Las dunas se extienden por 70 km a lo largo de la costa y hasta 50 km tierra adentro y lagunas son el resultado de las piscinas de agua creadas por la lluvia que se filtra en la arena. Para llegar a este parque hay que cruzar el río con las típicas barcazas habituales en la que se carga el coche y luego recorrer una media hora de carretera con una capa de arena de más de 50 cm. Mejor que tengas alquilado un buen 4×4!

Finalmente desde Barreirinhas puedes llegar a la ciudad colonial de San Luis, cuyo centro histórico es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y es la ciudad más cercana (tras 4 horas en coche) donde es posible encontrar un aeropuerto.

Esta bonita ruta por el noreste de Brasil puede ser una buena ocasión para descubrir este gran país, sobre todo este año 2014, si tienes intención de viajar al mundial de Brasil.


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