Qué Ver en Roma

Es difícil hablar de la Ciudad Eterna en pocas palabras y es aún más difícil elegir tan sólo 13 cosas que ver en Roma. Cada calle, cada esquina y cada monumento de la capital de Italia cuenta con su propia historia única. La Roma capital del imperio, la Roma de los gladiadores, la Roma de los papas, pero también la Roma más romántica, que consigue enamorarte tan solo con una simple vuelta en “vespa”.  Y es que la capital de Italia es un destino tan atractivo como pocas ciudades en el mundo. Aquí va la lista de las 13 cosas que has de visitar en Roma si o si, para poder respirar un poco del pasado y del encanto de una ciudad que seguramente volverás a visitar. Garantizado. Y si tienes algo más de tiempo que una corta escapada pues no te será difícil encontrar otras 12 cosas que ver en Roma. Y piensa que todo comenzó a partir de un pequeño asentamiento de pastores en la colina del Palatino, y de una loba que amamantó a dos niños como si fueran sus cachorros.

El Coliseo

La leyenda cuenta que cuando se caiga el Coliseo, Roma se caerá también y con ella el mundo entero.  Esperemos que este edificio pueda aguantar durante unos cuantos años más! Cuando se inauguró fue llamado Anfiteatro Flavio y solo en un segundo momento se cambió su nombre por Coliseo, probablemente a causa de la enorme estatua conocida como el “Coloso del Dios Sol”, antiguamente ubicada en las cercanías, que tenía la apariencia del emperador Nerón. Los emperadores de la antigua Roma deleitaban aquí la plebe con luchas entre gladiadores y animales salvajes o simulaciones de batallas navales. La construcción del Coliseo se comenzó bajo el reinado de Vespasiano, fundador de la dinastía Flavia, y continuó durante muchos años. Tito, el hijo y sucesor de Vespasiano, agregó dos filas de gradas más a la estructura y, para celebrar el cumplimiento de las obras en el 80 dC, proclamó 100 días de juegos. El Coliseo es hoy en día uno de los iconos más importantes de Roma y de Italia, que impone su presencia señorial en el centro de la ciudad con una silueta reconocible en todo el mundo. Cerca de el es fácil de encontrar los “Centuriones” vestidos con la ropa típica de los luchadores romanos que se han convertido en parte de la tradición también. Incluso sin conocer la historia y la arquitectura, todos están fascinados por el monumento por el cual Roma es famosa en todo el mundo. Y lo mejor es verlo de noche, con los focos iluminando su fachada: realmente indescriptible!

El Panteón de Roma

Con su cúpula hueca y el impresionante pórtico, el Panteón es uno de los monumentos más famosos de Roma. Según una leyenda, es el lugar donde Rómulo, a su muerte, fue capturado y llevado al cielo por un águila. Templo dedicado a todos los dioses (Pan Theon, desde el griego = todos los dioses), fue construido por el emperador Adriano entre 118 y 125 dC para sustituir a un templo anterior de Marco Agripa consagrado a Marte y Venus. En 609, el templo romano se convirtió en una basílica cristiana con el nombre de Santa María ad Mártires. En 1870 se convirtió en el santuario de los reyes de Italia. En el interior están las tumbas de Víctor Manuel II, Umberto I y Margherita di Savoia, además de la del gran Rafael Sanzio. Lo que caracteriza este bonito edificio más que nada es la gran cúpula semiesférica, con un diámetro de 43,3 metros, exactamente la misma distancia que hay desde el suelo, en la parte superior de la cual hay una gran y única  abertura  de 9 m, el oculus (ojo). Desde este agujero entre la luz pero cuando llueve  también entra el agua a pesar de que esta fluye rápidamente a través de los orificios en el suelo que impiden la formación de charcos. Así que no es cierto lo que cuenta la leyenda, que la lluvia no se atreve a caer dentro del Panteón. Si bien es cierto que cuando llueve, la apertura crea un “efecto chimenea”, es decir, crea una corriente de aire hacia arriba que aplasta las gotas de agua, creando una sensación de menos lluvia con respecto al exterior.

Fontana de Trevi en Roma

Si te encuentras en Roma y quieres volver, entonces no te quedará más remedio que tirar una moneda en la famosa Fontana de Trevi, a fin de cumplir tu deseo. Diseñada por el arquitecto Nicolò Salvi, la famosa fuente recibe las aguas del acueducto Vergine desde la época del emperador Augusto, es decir desde más de 2000 años. El tema central es el mar, y el barroco se reúne con el clasicismo, en una armonía perfecta. La Fontana de Trevi ha sido plató de cine, teatro y escenario eventos en innumerables ocasiones. La película más famosa rodada aquí es sin duda “la Dolce Vita” de Federico Fellini. Pero ten clara una cosa: sólo Anita Ekberg puede darse el lujo de bañarse en la fuente. Si lo intentas tu tendrás que pelear con un enfadado policía italiano que no van a tomar muy bien tus intentos de emulación de las estrellas del cine. La belleza de la fuente es realmente impresionante por su grandeza y por su ubicación, en una plaza aparentemente demasiado pequeña para hospedar tal obra maestra.

Piazza Navona en Roma

Es uno de los lugares más caros a los romanos y los turistas, el lugar ideal para pasar el tiempo mientras se está sentado en una mesa en un bar entre esculturas y arquitectura barroca. Piazza Navona se encuentra en el lugar del antiguo estadio de Domiciano (de ahí su forma ovalada), que el emperador quiso acoger las competiciones de atletismo (agones). Hasta el siglo XIX en la plaza se organizaban juego y competiciones deportivas. En el mes de  agosto, la plaza se inundaba cerrando las alcantarillas, para ofrecer un poco de frescura a los Romanos. El principal atractivo de la Piazza Navona es la Fuente de los Cuatro Ríos, obra de Gian Lorenzo Bernini (1651). Los ríos son el Ganges, el Danubio, el Río de la Plata y el Nilo representados por cuatro gigantes colocados en una roca piramidal en la que destaca un obelisco romano. Frente a la magnífica fuente se encuentra la iglesia de Santa Inés con la fachada cóncava, diseñada por Borromini y con una bonita cúpula. Adornan la plaza otras dos fuentes más: la fuente de Neptuno o Calderari, en el extremo norte, y la Fontana del Moro frente al Palazzo Pamphili (al sur de la plaza), diseñada por Giacomo della Porta. Poblada por los turistas durante el día y por la noche por los jóvenes que vienen aquí a pasar sus noches, es una de las cosas que ver en Roma sin ninguna duda, sobre todo durante la temporada de Navidad cuando está lleno de funciones y mercadillos, y en la noche entre el 5 y 6 de enero para el Fiesta de la Epifanía.

Los Museos Vaticanos en Roma

Extraordinarias obras creadas gracias al patrocinio de los papas durante siglos son el atractivo de los Museos Vaticanos. Unos museos que están considerados entre los más bellos e importantes complejos museísticos del mundo (13 museos diferentes entre sí), con una de las mejores colecciones de arte en el planeta. Los mayores tesoros del museo son sin duda las preciadas obras de artistas de las antiguas Grecia y Roma (el Laocoonte, el Apoxyomenos, el Apolo de Belvedere), así como de la rica colección de arte egipcio (momias) y etrusco (Marte de Todi). La galería de arte alberga una pequeña pero valiosa colección de pinturas que van desde el siglo XII al XIX con obras de Rafael, Caravaggio y Leonardo da Vinci. Los Museos Vaticanos incluyen también algunos salones bellamente decorados con frescos como el Apartamento Borgia, decorado con frescos de Pinturicchio, las Estancias de Rafael, que son cuatro habitaciones utilizadas por el Papa Julio II como residencia decoradas por Rafael y la famosa Capilla Sixtina que el extraordinario genio de Miguel Ángel ha convertido en uno de los tesoros más famosos del mundo, visitado por 20.000 visitantes cada día. Los frescos de la Creación (en el techo) y del Juicio (en la pared del altar), están considerados entre las más grandes obras pictóricas de la historia del arte. A la vista de tanta belleza como no estar de acuerdo?

La Basílica de San Pedro

Con su cúpula de Miguel Ángel y la fachada imponente, la Basílica de San Pedro cuenta con unas vistas únicas al pórtico con columnas de Plaza de San Pedro, la obra maestra del arquitecto Bernini. Corazón de la Iglesia católica, la basílica se edificó en el lugar donde en el año 324 Constantino construyó un santuario en honor del primer apóstol en ese lugar fue crucificado y enterrado (San Pedro). En 1506, el Papa Julio II encargó Donato Bramante para diseñar la construcción de lo que habría sido la iglesia más grande del mundo (22.000 metros cuadrados). Bramante, Miguel Ángel, Giacomo della Porta, fueron sólo algunos de los arquitectos que se sucedieron en la “fábrica de San Pedro” en más de cien años que se tardó en completar la gran obra. Los más grandes artistas del Renacimiento y el Barroco romano, han dejado obras maestras de extraordinaria belleza, basta pensar en la Piedad de Miguel Ángel, al monumento del Papa Urbano VIII o al magnífico baldaquino de Bernini. Seas o no seas creyente, este lugar no puede faltar en tu ruta por Roma. Un consejo: si te escapas a Roma en verano, recuerda llevar vestimenta adecuada si no quieres que los guardias te veten la entrada.

Barrio de Trastevere

Parece que el escudo de armas del distrito, la cabeza de un león en un fondo rojo, no es al azar. Se dice, en efecto, que en el Capitolio vivía en una jaula un león, símbolo de majestad y poder, que fue suprimido cuando mató de un zarpazo a un joven que se acercó demasiado a la jaula. Cuando se tuvo que elegir un símbolo que identificase el distrito “más allá del Tíber” en la nueva división de la ciudad, fue elegido el león histórico, ya que el pobre chaval muerto era de este barrio. Trastevere es uno de los barrios más característicos de la ciudad, que mejor conserva la esencia de la capital italiana, con sus estrechas calles cubiertas de adoquines con  casas medievales con pequeños balcones adornados con flores. Durante el período imperial el área fue poblada por la aristocracia patricia y aquí se encontraban las casas de personas muy importantes, como Julio César. Durante la Edad Media, sin embargo, Trastevere se convierte en un laberinto de calles estrechas y sucias y medio abandonadas. Hoy en día es uno de los lugares favoritos de la vida nocturna romana: la noche se llena de jóvenes que se reúnen en la plaza Trilussa para tomar una copa en los bares que pueblan las calles estrechas del barrio de Trastevere. No te pierdas la hermosa Basílica de Santa Maria in Trastevere, en la plaza, animado lugar de encuentro para los romanos.

Foros Imperiales

Como decíamos al principio, los monumentos de Roma se ofrecen fácilmente al público de los turistas, ya que se encuentran a pocos pasos el uno del otro. Una visita al Coliseo se completará por defecto con una a los Foros Imperiales. Entrando en los foros te harás una idea de cómo era la vida en los tiempos de la antigua Roma. Los foros en realidad no eran más que las principales plazas de la ciudad, donde había edificios públicos, se celebraba el mercado y se llevaban los negocios. En particular, los Foros Imperiales destacan porque fueron construidos en diferentes años durante más de un siglo y medio, desde el año 46 aC hasta el 113 dC. A pesar de los 20 siglos de historia la majestuosidad de este lugar sigue siendo la misma. Además de los Foros Imperiales, también se puede visitar el Foro Romano y el museo al aire libre en el Palatino.

Piazza Venezia y el Vittoriano

Piazza Venezia es quizás la encrucijada más importante de Roma. Se conecta al Coliseo y los foros imperiales  a través de la monumental Via dei Fori Imperiali, y aquí  a su vez se desarrolla via del Corso, que llega directamente a la inmensa y bonita piazza del Popolo. Sin duda la plaza se hace más espectacular aún por la presencia del Vittoriano: el monumento majestuoso dedicado al rey Vittorio Emanuel II, el primer rey de Italia y el padre de la patria. Incluso hoy en día, el monumento es el centro de las ceremonias públicas solemnes como las celebraciones por el Día de la República el 2 de junio. Para aquellos que visitan la plaza, no hay mejor panorama del que se puede divisar de los balcones por encima de la escalera central. No se te olvide además hacer tu propio personal homenaje al Altar de la Patria con la tumba del soldado desconocido. Y si tienes tiempo date un paseo por el Museo Central del Risorgimento, situado en el mismo lado del Vittoriano, para descubrir más sobre la historia de la unificación de Italia.

Piazza di Spagna

La famosa escalinata de Trinità dei Monti, con su hermosa iglesia en la parte superior. La Fuente de los Cuatro Ríos, de los Bernini, padre e hijo. La estatua del Babuino, una de las seis “estatuas parlantes” de Roma, donde se publican poemas satíricos. Y además el Museo de Giorgio de Chirico, el hogar de los poetas Keats y Shelly, la casa del te ingles Babington’s. Esta plaza está llena de atracciones y monumentos. Pero lo más importante es que es una de las piedras angulares de la vida nocturna en el centro histórico de Roma. Sentarse en uno de los peldaños de la escalera a disfrutar de un helado, o mejor aun mordiendo unos panini (bocadillos) con porchetta de Ariccia (un embutido increíble), te dará vivir aún más el sabor de esta ciudad.

Termas de Caracalla

Como es bien sabido, los romanos amaban los baños. No hay lugar en su imperio con un manantial de agua caliente que se haya escapado a su genio arquitectónico. Y además los baños públicos eran un placer que todos podían disfrutar, no sólo los ricos. De hecho las Termas de Caracalla fueron por antonomasia las termas de los plebeyos, del pueblo más que de lo patricios, las clases sociales más altas. Sin embargo, los edificios no son faltos de elegancia y, de hecho, se les consideraba como los baños más lujosos de toda la capital. La belleza de estas ruinas se encuentra en el hecho de que han llegado a nuestros días como los romanos los vieron, sin demasiados añadidos innecesarios que se produjeron en períodos subsiguientes.

La colina del Janículo

El monte no es parte de las famosas 7 colinas de Roma, pero sin duda es una de las zonas más pintorescas y bellas de la ciudad donde se puede disfrutar de la mejor vista de la ciudad eterna. Con sus 88 metros de altura se destaca del histórico barrio de Trastevere. También muchos de los mejores hoteles de Roma se encuentran en esta localidad pintoresca, donde disfrutar de la mejor vista desde la terraza de la habitación de hotel. Curiosidad del Janículo, es el famoso cañón cargado con balas de fogueo que dispara con precisión a mediodía cada día.

Piazza Farnese

Esta plaza es una de las más bellas del mundo del Renacimiento. Fue construida por el cardenal Farnese, que luego se convirtió en Papa Pablo III, como espacio delante de su palacio, que todavía se puede visitar hoy en día. Entre otros famosos edificios que se encuentran alrededor de este lugar están el Consulado de Francia, la iglesia del convento de Santa Brígida, el palacio Mignanelli  y el palacio del Gallo de Roccagiovane, todo en un espléndido estilo renacentista.

 

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